Justicia Pedagógica: Axel Rivas

#ReflexionesTLS El Litoral | Educación Sábado 04.06.2016 Axel Rivas, director del Programa de Educación del Cippec* «Justicia pedagógica es creer que todos los alumnos son capaces» El investigador se refirió a tres modelos. “Uno de ellos, el meritocrático, es muy injusto”, dijo. Si bien advirtió que sería “absurdo” eliminar el valor del esfuerzo, indicó que el desafío es crear prácticas de enseñanza que favorezcan el aprendizaje en la diversidad. Axel Rivas estuvo en mayo en Santa Fe para disertar en el Instituto Nº 8 Alte. Brown, en una actividad organizada por el diputado Paco Garibaldi. También visitó El Litoral. Foto: Mauricio Garín El modelo meritocrático, que hoy está siendo tema de debate educativo, “premia los esfuerzos del alumno pero castiga mucho las diferencias de contexto; ignora o aprovecha que existen grandes desigualdades”. Lo dice Axel Rivas, máster en Ciencias Sociales y Educación, y al frente del área de Educación del Cippec, una organización apartidaria que se ocupa de analizar y promover políticas públicas para la equidad y el crecimiento en la Argentina. El especialista -que recientemente fue seleccionado por la Fundación Konex como una de las 100 personalidades destacadas de la última década en las Humanidades Argentinas- se refirió a los tres modelos de justicia educativa que “están insertos en las prácticas escolares, en las creencias y no se presentan de forma pura, por lo cual tenemos que hacerlos conscientes y explícitos para poder tomar decisiones”. “Todos nuestros alumnos son infinitamente capaces de hacer muchas cosas. Nuestro trabajo como docentes es explorar y expandir ese potencial. Nuestras creencias de justicia tienen que estar en relación a sentir que todos nuestros alumnos son capaces”, definió Rivas. —¿Cuáles son esos tres modelos de justicia educativa? —Uno de ellos es el “modelo meritocrático”, en el cual básicamente los alumnos son responsables de su aprendizaje y los docentes, de enseñar. Por lo tanto, si un docente cumple en enseñar los contenidos, toda la responsabilidad por aprender, aprobar y avanzar es de los alumnos. La meritocracia premia los esfuerzos del alumno pero castiga mucho las diferencias de contexto. Esas desigualdades se manifiestan en los resultados de los aprendizajes, con lo cual es un modelo muy injusto. También es muy tentador y a veces cómodo para el docente porque sólo se responsabiliza de enseñar. El segundo es el “modelo compensatorio”, que empieza a surgir en los últimos 25 años, y que tiene una gran ruptura con el anterior porque se hace responsable de los alumnos. Trata de dar más oportunidades a los que tienen peor contexto social o alguna situación de desventaja. El sistema educativo ha creado muchas prótesis: becas, apoyos escolares, horas extraturno, tutores, comedores, planes de apoyo a las escuelas más vulnerables. Todo eso ayuda y construye mejores condiciones de justicia, más oportunidades para los desaventajados, pero muchas veces evita la discusión pedagógica. Eso nos lleva al tercer modelo, el de “justicia pedagógica”, en el cual no podemos mantener la misma enseñanza homogénea, ritualizada y memorística para grupos de alumnos extremadamente diversos y dispares. Por el contrario, es necesario crear pedagogías diferenciadas; es decir, tener distintas trayectorias de enseñanza que puedan favorecer a todos los alumnos, no en escuelas y aulas diferenciadas, sino en aulas compartidas, comunes, donde la diversidad enriquezca el aprendizaje. Es un gran desafío porque es muy difícil desarrollar pedagogías diferenciadas, que se acerquen más a las trayectorias de los alumnos, que los reconozcan como sujetos, que puedan ser creativas, aprender de su propia experiencia y no repetirse ritualmente. Requiere de mucha capacidad de los docentes, tiempo y buenos salarios. Y a veces hay una brecha entre el ideal y las posibilidades concretas. “No anularnos como educadores” —Una de las observaciones que haría un docente a este tercer modelo es que en aulas con más de 30 alumnos es difícil aplicar una pedagogía diferenciada… —Hay dos planos que todos los docentes deben distinguir. Uno, el de los contextos de vida de los alumnos, que son a veces muy difíciles y diversos, y de las condiciones de trabajo: infraestructura, salarios, falta de tiempo. Esas condiciones son, en definitiva, las que más deciden lo que ocurre dentro de las aulas, las que más inciden en los aprendizajes. La otra dimensión es el margen de intervención de la propia práctica institucional de las escuelas y de los docentes. Que las condiciones externas de los alumnos sean reconocidas como las que más inciden en los aprendizajes, no debe generar el efecto de excusa de que no es posible mejorar y trabajar con esos alumnos. No creo que tengamos que convertir a los educadores en héroes que salen de la realidad sociológica para cambiar la vida de los alumnos -eso sería irreal y mentiroso-, pero tampoco tenemos que anularnos como educadores y pensar que ya está todo decidido. El trabajo del educador es ampliar márgenes, no justificar la imposibilidad de hacer su trabajo. Los educadores deben salir de un cierto clima de derrota, de estar como fuera de eje, fuera de época. Hoy nuestros niños y jóvenes tienen más acceso al conocimiento que nunca, pero desorganizado y disperso. Las escuelas tienen el potencial de aprovechar el acceso a Internet, y crear nuevas visiones de aprendizaje, más disfrutables. (Axel Rivas, Cippec) —¿Cuál es su postura sobre la vuelta de las notas 1, 2 y 3 como aplazos en Buenos Aires? —Hay que salir del debate muy simplificado de posiciones enfrentadas. La práctica pedagógica siempre es compleja, es una combinación y no una toma de posición única. Es necesario mantener siempre un sentido de valor del esfuerzo -sería absurdo e injusto eliminarlo- así como todo tipo de rituales, de varas, de reglas, de medidas que disciplinan el aprendizaje. Pero creo que tienen que tener mucho menos peso del que tenían tradicionalmente. Hay que reemplazarlos con nuevos conductores de aprendizaje: no a partir de la orden exterior al miedo, a la falta o al castigo, sino al revés: a partir de apasionar a los alumnos y hacerlos a ellos mismos constructores del conocimiento. Reitero que el gran desafío es

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  Fundación VOZ para una nueva educación                                    es una organización de la Sociedad Civil que asume una identidad propia a partir de un equipo de personas con diferentes recorridos y experiencias y que desde estas originalidades propone la posibilidad del trabajo conjunto no como una idea sino como una práctica cotidiana efectiva.   Fundación VOZ decidió trabajar por la transformación de las escuelas secundarias, tanto las de gestión estatal como las de gestión social y privada. Escuelas que permitan a los estudiantes mayor protagonismo, con mejores oportunidades y capacidades para el aprendizaje, más activas, relacionadas con su entorno y atentas a los desafíos que nuestra época presenta al país. Asimismo se propone articular con los responsables de la gestión de las políticas educativas comprometidos en llevar adelante y sostener las propuestas de trabajo que surgen de los espacios de consenso entre los distintos actores del sistema educativo y que son propiciados por Fundación VOZ y sus aliados.     Visión Queremos ser reconocidos como un actor con capacidad de incidencia en las políticas públicas educativas, a partir de su vocación innovadora y promotora de la justicia social y con capacidad para generar consensos entre los distintos sectores   . Misión Transformar y mejorar la Escuela Secundaria en Argentina, para que los adolescentes se eduquen y preparen como actores y protagonistas del futuro del país.   Principios Fundación VOZ cree en las posibilidades y capacidades para el cambio de los sectores involucrados en la educación. Reivindica el rol del Estado como responsable y garante del derecho a la educación de nuestro pueblo. Afirma que la participación de la sociedad civil en temas educativos facilita la realización de los objetivos propuestos. Valora las responsabilidades y experiencias de los distintos actores que han trabajado la temática, Sostiene la importancia del empoderamiento de los docentes y los estudiantes como protagonistas fundamentales en este proceso de cambio. Reafirma el valor de la la innovación como actitud de transformación permanente en la búsqueda de la Justicia Social Educativa. Objetivos generales Posicionar la causa de la transformación de la educación en la agenda pública y social del país. Tener interlocución con los principales actores del escenario de debate y discusión sobre la Educación en Argentina. Lograr mayor inversión educativa pública y privada para la Educación Secundaria. Movilizar y comprometer al Sector Privado argentino en las causas de la Educación. Objetivos específicos Posicionar a  Fundación Voz como actor reconocido en la temática de la Educación Secundaria. Garantizar y facilitar los espacios de diálogo y debate intersectoriales alrededor de los debates sobre la transformación de la educación secundaria. Garantizar la presencia de las opiniones y perspectivas de los jóvenes en los debates e iniciativas que se desarrollen e implementen. Impulsar un Movimiento de escuelas secundarias presente en todo el país que se comprometa activamente con la transformación del nivel. Identificar y dar a conocer distintas modalidades de educación secundaria que se desarrollan tanto en nuestro país como en otros escenarios internacionales para aprender de ellas e impulsar los cambios necesarios. Dar a conocer las distintas propuestas para la transformación de la Educación Secundaria que tienen origen en los distintos actores comprometidos con esta causa (sindicatos docentes, centros de estudiantes, centros de investigación, asociaciones de padres, etc.) Generar sinergias entre las iniciativas que llevan adelante tanto las políticas públicas como del ámbito de la sociedad civil alrededor de la Transformación de la Secundaria. Movilizar recursos públicos y privados para apoyar esta causa. Comprometer de manera innovadora al sector privado en el sostenimiento de la causa. Identificar experiencias transformadoras de la educación secundaria que se llevan a cabo para aprender de ellas e impulsar los necesarios cambios. Dinamizar la comunicación alrededor de la causa de la Transformación de la Secundaria a través de la utilización de los medios tecnológicos disponibles en la actualidad. Fundación VOZ surgió como una iniciativa de María Cherñajovsky, empresaria argentina dedicada al rubro del diseño innovador de indumentaria que decidió impulsar su existencia con la intención primera de impulsar el programa Transformar la Secundaria. A esta iniciativa se han sumado desde el inicio Alberto Croce y Guadalupe Penas, ambos con experiencias diversas e importantes en el campo de las Organizaciones de la Sociedad Civil y las Fundaciones con finalidades sociales.   Acompañan y apoyan esta iniciativa la OEI de Argentina, IIPE- UNESCO y UNICEF Argentina. Recibe el auspicio del Foro Mundial de Educación y del portal educativo Otras Voces en Educación. Fundación VOZ tiene un Consejo Académico integrado por Inés Aguerrondo, Pablo Gentilli, Inés Dussel, Darío Púlfer, Elena Canadel y Luis Bonilla-Molina. El Consejo Institucional de Fundación Voz está integrado por Pedro Arnt, María Cherñajovsky, Sergio Kaufman, Martín Kweller, Santiago Lacase, Nancy Montes, Karina Román, Diego Pando y Martín Della Rocca. (25-5-2019) CONOCÉ MÁS:  

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